Declaración

Aunque todas las escuelas de pintura merecen mi admiración y respeto, mi obsesión con el detalle me lleva a pintar de manera realista. Entre los artistas que más admiro se encuentran Wyeth, David, Chardin (ver Reading History) y Zurbarán (ver “Hand of an extraordinary man) aunque una lista completa sería imposible. Por supuesto, jamás intentaría emular adrede a ninguno de ellos, pero todos ejercen una gran influencia en mi trabajo.

Como pintor realista, mi personalidad se expresa por medio de la composición, la paleta, y el tipo de metáfora o simbolismo que desee expresar en el cuadro.
La pintura no figurativa se ha prestado a demasiado fraude y mediocridad. Esto no es una crítica de la abstracción, sólo una observación sobre cómo percibo el estado actual del arte pictórico.
Elijo usar fotografías y no me avergüenzo de ello. Uso mi computadora para mejorar la composición sin avergonzarme tampoco. Creo que con ellas se puede lograr un nivel de realismo que de otra manera sería casi imposible. El tipo de manipulación que da la tecnología abre nuevas puertas a mi creatividad.
Siempre empiezo mis pinturas basándome en fotos que se prestan a la expresión de un sentimiento, un pensamiento, una sensación, el recuerdo de un momento. Busco ángulos, recortes, estiramientos, deformaciones, colores. Experimento con la composición, con el color, con la saturación, pero especialmente con la luz, que es el elemento fundamental de la pintura.

La pintura, como la veo yo, es un hermoso truco, una ilusión. Nos hace ver cosas que no existen o notar cosas que, aunque existan, no notamos normalmente. Nos da la posibilidad de crear realidades fantásticas. De transmitir ideas (ver “Charismata of the Holy Google”). De compartir con otros seres humanos cosas que no se dicen con palabras.
Mis cuadros no son para decorar salones, pero tampoco intentan agredir en forma desmedida ni buscan la fealdad de por sí.
Hasta ahora, no he tenido la oportunidad de pintar tanto como hubiese querido. Ahora pinto para compensar eso. Espero poder contribuir a través de la pintura. Es un pequeño agradecimiento por lo que se me ha dado.