Prensa

A Life Of Canvas

  

Con la vida sobre una tela

Aunque el artista Rafael Pintos-López ha elegido pintar en estilo realista,
hay algo de misterio en su obra, descubre
Libby Peacock.

De niño, en Argentina, el pintor Rafael Pintos-López creció rodeado por la magnificencia del arte. “Mamá nos inculcó el amor por la pintura. Algunas de sus mejores amigas eran pintoras, teníamos arte en casa y siempre íbamos a exposiciones”, dice.
Pero aunque ha pintado toda la vida, sus trabajos siempre terminaban con familia y amigos. “No pensé en exponer mi obra sino hasta hace algunos años,” dice Pintos-López, que pinta en su casa, en Michelago, 50 km al sur de Canberra.
Aunque sólo comenzó a pintar “seriamente” a los 45 años, sus trabajos más recientes han tenido éxito. Este pintor ha ganado cuatro premios por tres de las obras que presentó en la última exposición de la Sociedad de Artistas de Canberra (Artists’ Society of Canberra/ASOC), incluidos un primero y segundo premios en la sección retrato y figura, un primer premio por naturaleza muerta y el premio a la mejor obra de la exposición.
“Muchos de los que comienzan a pintar a una edad avanzada terminan haciendo acuarelas y paisajes, pero eso no es lo que yo quiero. Me interesan muchas cosas muy diversas y me gusta expresar mis emociones, obsesiones, ideas y conceptos en la pintura,” dice el artista, que describe su estilo como realismo estricto. “Aunque no tengo nada en contra de ningún otro estilo, disfruto con el realismo. Está a la vista - no hay nada escondido,” enfatiza. “Soy lingüista de profesión y me gano el sustento traduciendo en conferencias internacionales, pero la pintura es lo más importante para mí. Ahí voy cuando quiero estar solo. Es mi burbuja, mi refugio.”
“Cuando pinto quiero comunicarme con usted. Quizás la insulte, la acaricie o la ame. Lo único que busco es que tome lo que le doy. Pero lo mío no es simplemente copiar cosas. Hay algo de misterio en lo que hago –o por lo menos, espero que así sea. Cuando pinto sobre mis obsesiones quizás no le diga qué son, pero están ahí y probablemente las vea.”
Aunque ama el realismo, la obra de Pintos-López se halla en constante evolución. “Ningún pintor puede negar que está cambiando. Si no cambia, es porque está muerto.” Recientemente comencé a explorar el tema de la religión. No soy una persona devota, pero creo que vamos hacia algún lado, hacia adelante, mejorando, haciéndonos más espirituales,” dice.
Cree firmemente en su nueva pintura, Mano de un hombre extraordinario, en la que se ve la mano de Jesús con las uñas sucias. “La blasfemia como respuesta artística no es algo que me atraiga, pero pensé que debía haber alguna manera de expresar la humanidad de Cristo. Las uñas sucias son mi respuesta. Por cierto, Jesús fue un hombre extraordinario – un gran hombre – con una visión y un carisma extraordinarios, pero era un hombre – y lo que es más, era carpintero. Sé que es un poco chocante, pero de cualquier manera, eso es lo que creo.”
“Me parece que la pintura tiene fuerza. La luz me recuerda a la obra del [pintor español del barroco, Francisco de] Zurbarán, lo que no me sorprende, porque ejerce una gran influencia en mí, pero no fue intencional. Cuando los dramaturgos dicen que sus personajes adquieren vida propia, podrían estar hablando de lo que pasa a veces con los cuadros.¨
Otras influencias artísticas son la labor del pintor realista americano Andrew Wyeth y la del pintor de naturalezas muertas del siglo XVIII, Jean-Baptiste Chardin. “Todos los pintores que más admiro son pintores realistas. No trato de copiar a ninguno de ellos, pero amo lo que hacen. Los objetos tienen algo realmente fantástico y me fascina trabajar en una naturaleza muerta, en la que todo tiene que ver con la luz.”
Todos intentamos pintar ‘el’ cuadro, y la mejor manera de hacerlo es producir la mejor calidad posible. Al copiar uno aprende técnica, pero en última instancia, la sustancia es lo que importa,” dice.
Sus otras pasiones incluyen escribir cuentos cortos en castellano y diseñar joyas. “Por algún motivo, mis joyas siempre lucen muy españolas, quizás porque lo que uno absorbe de niño sale a relucir cuando uno crece. Uso plata y un poco de oro. No vendo mis joyas - las hago para mi esposa.”
Pintos-López, que vino a Australia y ha vivido aquí cuatro décadas, está a punto de empezar un viaje de un año a Sudamérica con su esposa, Inés, y uno de sus hijos, Millán, de 15 años de edad. “Quiero que Millán aprenda castellano y la única manera de hacerlo bien es la inmersión total”, dice. (Sus otros hijos y las hijas de su esposa ya han crecido y están “haciendo lo suyo”.)
Cuando viva en Buenos Aires, Pintos-López aprovechará para viajar a Perú y Uruguay y para dibujar. “Nunca tuve tiempo de hacerlo durante mis visitas anteriores, que siempre fueron vacaciones cortas y estadías con familia y amigos.” Planea regresar a Australia en enero de 2009 con suficientes cuadros como para hacer una exposición.
“Hasta ahora he tenido una vida productiva e hice lo que tuve que hacer para mantener a mi familia, pero mi sueño es contribuir lo que pueda con mi arte, expresar mis ideas y que se me escuche. Tengo cosas que quiero decir y si la gente puede verlas en mi arte, me consideraré muy afortunado. No importa que aparezca mi nombre, sólo espero que mi arte permanezca.”

FUENTE: Canberra Times – miércoles, 16 de enero de 2008

 

Ocho meses y nueve retratos junto al Nahuel Huapi

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- "Tiempo y luz", dos requisitos fundamentales que demanda Rafael Pintos López para pintar. Ambos los encontró junto al lago Nahuel Huapi, donde dispuso de ocho meses para retratar diferentes personas de su entorno y plasmar sobre la tela sus imágenes. Pintos López reside hace 40 años en Australia, está casado con una barilochense y expone sus trabajos en el hall de ingreso del hotel ubicado en Moreno 252.
El artista tiene una visión clara de su arte. "La pintura, como la veo yo, es un hermoso truco, una ilusión. Nos hace ver cosas que no existen o notar cosas que, aunque existan, no notamos normalmente. Nos da la posibilidad de crear realidades fantásticas, transmitir ideas y compartir cosas que no se dicen con palabras", aseguró. Reconoce que todas las escuelas de pintura le merecen admiración y respeto pero "mi obsesión con el detalle me lleva a pintar de manera realista", sostuvo.
Las obras expuestas denotan una prolija técnica y los retratos parecen fotografías. En particular la obra "Argentina", en un tamaño de 90 x 120 centímetros, un vibrante ejemplo de las etnias que dieron origen al país: europea y nativa, madres de argentinos hasta el presente, en la historia cercana y en la inmemorial.
Las nueve obras expuestas fueron hechas este año, en Bariloche. Cinco son acrílicos sobre tela: un magnífico autoretrato, de 1 por 1.30, titulado "Presentiae suae signum"; dos obras sobre su esposa "Inés in a mystic mood" y "Inés, intimately II" reflejan el gran amor del artista hacia su pareja y "Charismata of the Holy Google" es un cuadro basado en el concepto de que el más importante de los dones del Espíritu Santo es la comunicación entre los seres humanos. En esta última obra internet es un símbolo de esa comunicación a nivel global.
Pintos López y su esposa Inés Aguirre viven 50 kilómetros al sur de la ciudad de Canberra, en una zona rural de Australia. Viajaron a Argentina en enero pasado, para estar un año en esta ciudad, con familiares y amigos. También viajó el hijo menor de Rafael, de 16 años, que permaneció un corto tiempo.
Inés paso su infancia y juventud en esta ciudad pero reside hace años en Australia, donde conoció a Rafael. Su hermano, Ricky, es un conocido empresario local y su padre, don Ricardo, ya fallecido, fue un destacado político radical rionegrino. Inés aseguró estar feliz de volver a vivir un año junto al lago Nahuel Huapi, donde tiene decenas de amigos y gratos recuerdos.
Rafael pinta hace 20 años. "Soy traductor de conferencias internacionales y lingüista", informó. No obstante la pintura es su pasión, pese a que nunca se dedicó a ella en forma comercial. Le encanta trabajar con óleos, pero también con acrílicos sobre telas y con acuarelas. Reconoció que conseguir buenos elementos de trabajo en Bariloche es imposible. "Es difícil ser artista en Bariloche", sentenció. Entre los artistas residentes ponderó especialmente a Juan Lascano, un pintor de renombre nacional que vive en esta ciudad.
La muestra puede visitarse en el hall del hotel (Moreno 252), hasta fines de noviembre. Luego, las obras viajarán con su autor hacia Australia, donde volverán a ser expuestas.

Fuente: Diario Río Negro